Jardín Botánico Nacional de Cuba

Con la participación de los directores de las restantes 11 instituciones que conforman la Red Nacional de Jardines Botánicos y representantes de centros afines de otros países, abierto al público e inmerso en importantes proyectos, el equipo del Jardín Botánico Nacional de Cuba celebra el 55 aniversario del complejo científico, educativo y recreativo ubicado en la periferia habanera.

En encuentro con la prensa, el director del Jardín Botánico Nacional (JBN), el M. Sc. Carlos Manuel Pérez Cuevas, informó que la próxima semana, como parte del programa por los 55 años, celebrarán la reunión de la Red Nacional de Jardines Botánicos y el aniversario 20 del Grupo de Especialistas de Plantas Cubanas, extensión en el país del Grupo de Supervivencia de las Especies, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

El 24 de marzo se efectuarán el acto central por el aniversario 55, en áreas del JBN, y un simposio en el que expertos de la Red Nacional de Jardines Botánicos y de instituciones similares de otros países intercambiarán conocimientos y experiencias sobre el manejo de estos espacios verdes enfocados en la investigación, la conservación, la recreación y la educación ambiental y botánica.

El sábado 18, a las 11 a.m., el equipo del JBN invita al público a la presentación de La Colmenita de Arroyo Naranjo en el anfiteatro del Jardín Botánico.

En el encuentro con la prensa, el director del JBN recordó que, desde la idea original, a finales de la década de 1960, Fidel concibió el Jardín como un sitio de investigación científica y que sirviera de base a la escuela nacional de botánica.

En un discurso a inicios de 1968, al abordar el proyecto del Botánico Nacional, Fidel planteaba el propósito de crear jardines botánicos en todo el país que fueran “sitios de estudio y de recreación”. Por entonces, comenzó la construcción del JBN bajo la supervisión del científico alemán y gran conocedor de la flora cubana Johannes Bisse.

“El sueño de la escuela nacional de botánica se ha cumplido”, dijo Pérez Cuevas, quien destacó que los especialistas del JBN imparten clases en la Universidad de La Habana, a la que pertenece el Jardín, y a la vez los estudiantes van allí a recibir docencia e investigar (en 2022, impartieron docencia botánica a 500 estudiantes).

El JBN es una de las principales instituciones para el estudio de la flora en Cuba, cuenta con la única maestría de Botánica del país, que ya alcanzó su oncena edición, y publica la Revista del Jardín Botánico Nacional, fundada en 1980, la de mayor alcance internacional entre las publicaciones científicas cubanas.

A la par, especialistas del JBN publican regularmente en reconocidas revistas del mundo (14 publicaciones en 2022).

El centro cuenta con un herbario donde se conservan unos 250 000 ejemplares de la flora y con la biblioteca botánica más importante de la nación.

Se requiere el trabajo constante de muchas personas para mantener las casi 500 ha del Jardín Botánico Nacional. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Al abordar los retos de un jardín como el Botánico Nacional, con un área cercana a las 500 hectáreas, el director de la institución comentó que “no es fácil construir algo de esta extensión. Hoy, construirlo costaría alrededor de 500 millones de dólares”.

Pérez Cuevas recordó que en esas casi 500 hectáreas hay más de 40 km de carreteras, cientos de miles de árboles (de unas 3 000 especies) en colecciones científicamente ordenadas, amplias redes para la distribución de agua, electricidad y otros servicios, 1 200 asientos en restaurantes y amplias zonas que requieren atención y cuantiosos recursos de jardinería (poda, atenciones fitosanitarias, recogida de desechos vegetales, grandes volúmenes de sustratos específicos, chapea).

Además, se emprenden expediciones científicas y colectas por el país, que tienen un costo y requerimientos logísticos, y otros proyectos que implican trabajo de investigación y mantenimiento de las colecciones.

“Solo para chapear, empleamos 12 tractores trabajando todo el mes. Eso es lo más básico”, dijo.

Todos los recursos que capta el JBN con sus servicios se suman al presupuesto que dedica el Estado a mantener el centro. En 2022, el gasto ascendió a 72 millones de pesos, de los cuales 66 millones fueron generados por el Jardín. El propósito para 2023 es generar 100 millones de pesos y no requerir fondos estatales. “Es uno de los objetivos, la sostenibilidad económica”, añadió.

El récord de visitantes al Jardín Botánico (300 000), se alcanzó en 1989. En 2022, en medio de fuertes limitaciones en el transporte, fueron 75 000. El JBN también es un importante centro de convenciones en la ciudad: en 2022 fue sede de unos 400 eventos.

En el encuentro con la prensa, la doctora en Ciencias Rosalina Berazaín Iturralde, profesora de mérito de la Universidad de la Habana y fundadora del JBN, ofreció detalles sobre el Grupo de Especialistas de Plantas Cubanas (GEPC), que integran más de 40 especialistas de casi todas las provincias.

De acuerdo con los criterios de la UICN, el grupo clasifica las plantas y elabora la lista roja (compendio de especies evaluadas que ofrece información sobre el estado de conservación de estas) según categorías de peligro (extintas, en peligro, en peligro crítico, vulnerables, preocupación menor, datos insuficientes...).

Celebra reuniones anuales y elaboró una lista roja en 2005 y otra en 2016, ambas premiadas. Las evaluaciones incluyen, entre otros, nombre científico y vulgar, formación vegetal y categoría de peligro por criterios como número de individuos, área que ocupan y estado de las poblaciones. Todo ello requiere un intenso trabajo de campo.

“Tenemos metas y en reuniones anuales clasificamos las plantas cubanas. En 2023 y 2024, la meta es clasificar la mitad de los endémicos de Cuba, unas 1 500 especies. Ese trabajo ya comenzó”, dijo la Dra. Berazaín Iturralde.

Agregó que trabajan en coordinación con el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), “lo que posibilita que, si las especies evaluadas están en áreas protegidas, se puedan concebir y aplicar planes de manejo, que incluyen estudios de poblaciones, recogida de semillas, aviveramiento y otras acciones”.

“Es fuerte el trabajo de conservación en el país”, sostuvo.

Por el trabajo de conservación, el JBN ha recibido tres premios Academia y también el reconocimiento como Colectivo de Investigación Distinguido de la Universidad de La Habana en 2022.

Otra integrante del equipo de expertos del JBN, la M. Sc. Alelí Morales Martínez, presidenta de la Sociedad Cubana de Botánica y directora de la Escuela Nacional de Horticultura y Paisajismo, se refirió a este último proyecto docente.

“Es una enseñanza que se perdió en los años setenta en el sistema de educación. Queremos reintroducirla en todos los niveles, honrar la profesión y recuperar esta práctica”, afirmó al señalar que en el país hay un déficit de jardineros adiestrados.

En 2022 ya hubo dos graduaciones de personal del JBN, y se ha extendido a técnicos medios de la rama agroforestal que hacen su especialidad en horticultura y paisajismo.

Aire libre en el restaurante El Yarey, con una vista privilegiada al Palmetum. / Cubadebate.

Morales Martínez explicó que los profesores son especialistas del Jardín Botánico y del Instituto Tecnológico Rubén Martínez Villena, lo cual implica una asociación con el Ministerio de Educación.

“Actualmente, estamos en proceso para presentar el programa de graduado superior en Horticultura y Jardinería y editando el manual de técnico superior”, dijo, y agregó que aspiran a recibir estudiantes de la región.

“La idea es también extender la enseñanza de la botánica, en asociación con el Mined, a todos los tecnológicos del país. Además de impartir en el nivel de técnico medio, capacitamos a los profesores de los tecnológicos para que difundan programas y herramientas, pues en todo el país hay centros de ese tipo con especialidades como Forestal y Agropecuaria”, explicó.

La experiencia cubana en botánica, horticultura y paisajismo en jardines botánicos es amplia.

Botánicos del JBN han colaborado en la construcción de jardines como el Jardín Botánico Atlántico (Gijón) y el centro ha mantenido relaciones de colaboración con instituciones como el Jardín Botánico Tropical Nong Nooch (Tailandia) y el Jardín Botánico de Berlín (con este último, la relación es de más de dos décadas e incluye formación, investigación y uso de laboratorios avanzados. Allí está duplicada una parte del herbario del JBN). La cooperación internacional está entre las fuentes de fondos para su desarrollo.

Según, los directivos del JBN, varias instituciones afines de Estados Unidos han mostrado interés en colaborar con el centro habanero.

En relación con este tema, la directora de Horticultura y Paisajismo del JBN, Larisa Castillo Rodríguez, recordó que este “fue desarrollado por botánicos, pero también por arquitectos que organizaron las plantas con criterios paisajísticos”. Esos criterios, el hecho de contener colecciones organizadas científicamente, las características y requerimientos de cada planta, deben ser tomados en cuenta por los jardineros.

Castillo Rodríguez, que como parte del equipo del JBN intervino en el proyecto paisajístico del Centro Fidel Castro y desarrolla el destinado a la Tribuna Antiimperialista, en el malecón habanero, señaló que la institución “produce muchos árboles, plantas, semillas, que pueden contribuir a proyectos externos”.

Actualmente, en el Jardín avanza la creación de un vivero dedicado a reforzar o restaurar los verdes urbanos.

“Nos hemos abierto a la ciudad, desde los proyectos ecológicos hasta los más estéticos. Somos parte del grupo asesor del Gobierno para la formación e incremento de los verdes urbanos, y la propia Escuela de Horticultura y Paisajismo puede aportar a lo que estamos proponiendo para la ciudad de La Habana”, dijo.

Parque infantil en el Jardín Botánico Nacional.

Castillo Rodríguez contó que, para el proyecto paisajístico de la Tribuna Antiimperialista, se han buscado plantas cubanas adaptadas y resistentes a ese entorno, para lo cual se hicieron expediciones, colecta de semillas, aviveramiento, moteado de plantas. “Ahí no va cualquier tierra, sino un sustrato específico adaptado al entorno cercano al mar”.

Agregó que La Habana necesita muchos miles de árboles nuevos, “y tienen que ser específicos”, adecuados a las condiciones locales. El vivero, cuya ejecución está avanzada y debe quedar a punto con la instalación de la red hidráulica, “debe aportar recursos para la sostenibilidad de los jardines”.

Otros frentes en los que avanza el JBN son el organopónico, que produce para consumo interno y de los restaurantes y, en caso de los excedentes, para el Hospital Psiquiátrico de La Habana y la escuela Lenin; las áreas de frutales, la investigación de plantas hiperacumuladoras (importantes, por ejemplo, en la restauración de suelos en zonas mineras), la producción de setas comestibles, el alistamiento de 8 ha para la siembra de viandas y la puesta en marcha de nuevas opciones recreativas para el público.

“Es poner ese conocimiento generado por tantos años en función del desarrollo económico y social del país”, afirmó el director, Carlos Manuel Pérez Cuevas.

“Aprovechar toda la experiencia y el conocimiento acumulados en el desarrollo de la ciudad y del país, y captar recursos para sostener el Jardín Botánico Nacional. Llegamos al aniversario 55 con retos, pero en condiciones fortalecidas para seguir avanzando”, concluyó.

Jardín Japonés en el Jardín Botánico Nacional de Cuba.

El Jardín Botánico Nacional de Cuba cuenta con tres pabellones, con condiciones de humedad y temperatura controladas, donde se aprecian cactus, suculentas y plantas tropicales que habitan en ambientes de alta humedad.

 

El Jardín Botánico Nacional de Cuba, centro de conservación, investigación, docencia, recreación y educación ambiental, horticultura y paisajismo, es un reservorio invaluable de material genético. Y un laboratorio natural. Todo lo que se siembra allí llega en estado puro desde la naturaleza, pasa por procesos rigurosos de desarrollo y organización de colecciones en los que prima el criterio científico. Cada planta tiene un registro.

En casi 500 ha de superficie, el JBN contiene 25 colecciones al aire libre y 15 bajo techo (incluidos helechos, orquídeas, plantas acuáticas, suculentas y cactus). Hay colecciones de todas las zonas tropicales del planeta: Asia, Australia, América Central, América del Sur, Antillas, México, África y Oceanía. La mayor zona está dedicada a Cuba (120 ha), organizada en formaciones como sábana de júcaros y palmas, pinar, vegetación sobre serpentina, bosque semideciduo, vegetación de mogotes, monte seco y manigua costera.

Además, grupos temáticos como bosque arcaico y ornamentales. El Palmetum ocupa casi 50 ha en las que hay más de 200 especies de palmas de Cuba y distintas regiones del mundo, una de las colecciones más importantes del orbe en términos de área y diversidad.

Palmetum del Jardín Botánico Nacional de Cuba.