Cuenta Orlando Quiroga en Nada es imposible, su libro de memorias publicado en 1996, que en cierta ocasión debió escribir un sketch para un programa que dirigía Joaquín M. Condall. Lo interpretarían Armando Bianchi y Rosa Fornés en los papeles de Adán y Eva. En determinado momento de la trama, ella le pide a Adán que le alcance la manzana del pecado que colgaba del árbol, y Armando, que fue uno de los tipos más ocurrentes de la farándula cubana, saliéndose totalmente del guión, le dijo:
—No puedo alcanzártela. Esa manzana pertenece a Acopio.
Más