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Durante el seminario Religión y Diplomacia, organizado este miércoles con motivo del aniversario 30 de la Asociación Internacional Caritá Política, el embajador de Cuba ante la Santa Sede, Leyde Rodríguez Hernández, expresó que la política del gobierno de Estados Unidos, “de máxima presión y asfixia económica del pueblo cubano es ilegal y contraria a la dignidad humana, provoca sufrimientos a las familias cubanas”, en tanto expuso los profundos vínculos entre la cultura y la religión en la historia de su país.
De acuerdo con un despacho de la agencia Prensa Latina, al inicio de su intervención el diplomático destacó la labor de esa organización, con la cual Cuba mantiene históricos lazos de amistad y cooperación en el ámbito académico. El encuentro sirvió para examinar la relación entre la dimensión religiosa, la acción diplomática y los procesos culturales que han contribuido a la formación de las identidades nacionales.
En sus palabras, Rodríguez realizó un recorrido por momentos y figuras trascendentales de la historia cubana relacionados con la religiosidad que ha acompañado a la nación desde sus tiempos fundacionales. Según explicó, la fe, las tradiciones espirituales y la cultura popular han desempeñado un papel relevante en la construcción de la identidad del pueblo cubano y en su manera de comprender la soberanía, la convivencia y las relaciones entre las naciones.
Al abordar el binomio cultura-religión, el embajador subrayó que para los cubanos resulta imposible no mencionar a la Virgen de la Caridad del Cobre, considerada símbolo de unidad y devoción nacional. Su altar se encuentra en el poblado de igual nombre, en la provincia de Santiago de Cuba, en el oriente de la isla. La imagen también está representada en una escultura ubicada en los Jardines Vaticanos.
Rodríguez recordó que la Virgen de la Caridad del Cobre fue declarada Patrona de Cuba por el papa Benedicto XV, en 1916, a petición de los veteranos de la guerra por la independencia del colonialismo español. La referencia, señaló, expresa la confluencia entre la espiritualidad popular, la historia nacional y los anhelos de libertad que marcaron el proceso de formación de la República cubana.
Entre las figuras históricas mencionadas durante el seminario estuvo el presbítero Félix Varela, a quien el representante cubano describió como un hombre capaz de unir de manera profunda la fe religiosa con una amplia visión de la cultura y la diplomacia. Varela, considerado uno de los precursores de la nacionalidad cubana, actuó también como puente político entre Cuba, España y Estados Unidos.
De acuerdo con Rodríguez, el sacerdote supo plantear la necesidad del respeto a la soberanía y del entendimiento entre las naciones, principios que conservan vigencia en el escenario internacional contemporáneo. Su pensamiento, agregó, demuestra que la tradición religiosa cubana no puede separarse de las preocupaciones intelectuales, políticas y éticas que acompañaron el surgimiento de la nación.
El embajador cubano significó igualmente la labor desarrollada en la isla por monseñor Cesare Zacchi (1914-1991), quien constituyó un paradigma de diplomático como representante del Vaticano en Cuba entre 1961 y 1974. Posteriormente se desempeñó como nuncio apostólico y decano del cuerpo diplomático acreditado en La Habana.
La trayectoria de Zacchi, según resaltó Rodríguez, refleja la importancia del diálogo y de los vínculos diplomáticos en contextos históricos complejos. Su labor contribuyó a mantener canales de comunicación y entendimiento entre Cuba y la Santa Sede, en una etapa marcada por profundas transformaciones políticas y sociales tanto en la isla como en el ámbito internacional.
El representante cubano también se refirió a la trascendencia histórica de las visitas apostólicas realizadas a Cuba por los papas San Juan Pablo II, en enero de 1998; Benedicto XVI, en marzo de 2012; y Francisco, en septiembre de 2015.
“En cada una de ellas, encontramos el agradecimiento y el respeto mutuo entre las autoridades, el pueblo cubano, y los máximos representantes de la Iglesia Católica, quienes a su vez tuvieron la ocasión de conocer de cerca la cultura del pueblo cubano y su orgullo por la soberanía e identidad nacional”, expresó.
Las visitas papales, añadió, representaron momentos de particular relevancia para el fortalecimiento de los vínculos entre Cuba y la Santa Sede. Asimismo, permitieron proyectar internacionalmente elementos de la cultura cubana y propiciaron espacios de diálogo sobre asuntos de interés nacional, regional y global.
Rodríguez apuntó que, de la misma manera, el Estado cubano ha invitado a su santidad León XIV a visitar la isla. “Nuestro pueblo le ofrecerá sincero afecto y cálida hospitalidad”, afirmó, al reiterar la disposición de Cuba a continuar desarrollando relaciones respetuosas y constructivas con la Santa Sede.
Durante su intervención, el embajador extendió el análisis hacia la situación internacional y destacó la tradición de cultura de paz que, según afirmó, caracteriza la vida nacional y la diplomacia cubanas. Sostuvo que su país no constituye una amenaza para la seguridad nacional ni para la política exterior de ningún otro Estado.
Sin embargo, advirtió que Cuba corre el riesgo, bajo falsos argumentos, de sufrir una agresión directa por parte de la mayor potencia militar y nuclear del planeta. En ese contexto, vinculó la posición cubana con los llamados de la Iglesia Católica en favor de la paz y la solución negociada de los conflictos.
“Es por eso que, en relación con la guerra injustificada, valoramos el liderazgo internacional del papa León XIV en defensa de la paz, el multilateralismo y el derecho internacional”, manifestó.
De igual forma, Rodríguez respaldó los llamados del Sumo Pontífice a enfrentar los principales problemas globales mediante la cooperación y la solidaridad. Entre esas prioridades mencionó el desarme nuclear, la justicia, la protección del medio ambiente y la lucha contra la exclusión social, la desigualdad y la pobreza.
El diplomático agradeció además a Caritá Política y a la Santa Sede sus posiciones favorables al levantamiento de las sanciones coercitivas unilaterales impuestas por Washington a Cuba. Según dio a conocer Prensa Latina, Rodríguez afirmó que esas medidas se han agravado con el recrudecimiento del bloqueo energético, al que calificó como un verdadero castigo colectivo.
La intervención del embajador cubano situó así la relación entre cultura, religión y diplomacia como un espacio de continuidad histórica. Desde la devoción a la Virgen de la Caridad del Cobre y el pensamiento de Félix Varela hasta los intercambios con la Santa Sede y las visitas papales, Rodríguez presentó una visión de Cuba en la que la identidad nacional y la espiritualidad aparecen estrechamente vinculadas.
El seminario por el aniversario 30 de la Asociación Internacional Caritá Política permitió, además, reafirmar la importancia del diálogo entre instituciones religiosas, académicas y diplomáticas ante los desafíos actuales. En ese marco, la representación cubana defendió el respeto a la soberanía, la cooperación internacional y la búsqueda de soluciones pacíficas como principios esenciales para las relaciones entre los pueblos.