
Un conjunto de obras del relevante fotógrafo cubano y Premio Nacional de Artes Plásticas 2025, Roberto Salas, estarán expuestas hoy para disfrute del público en la sede capitalina de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec).
Se trata de un viaje visual hacia la obra de quien ha inmortalizado importantes momentos de la historia y cuyas creaciones han sido reconocidas en esta y otras tierras.
El artista de 85 años ha consagrado su vida tras el lente para trasladarle al público su visión del mundo, con virtuosismo y amor a la manifestación que continúa obsequiándole múltiples alegrías.
Nacido en 1940, en el Bronx, Nueva York, estudió fotografía con su padre Osvaldo Salas (1914-1992), y siendo muy joven, en 1957, publicaron su pieza La Bandera y la Señora en la revista Life y en otros periódicos de la ciudad.
Su obra ha prestigiado reconocidas publicaciones en Cuba y fuera de ella, y junto al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, retrató pasajes de elevado valor histórico como la segunda visita del Comandante en Jefe a Nueva York, en ocasión de su primera intervención en la ONU.
Fue colaborador de la revista cubana Bohemia, fotógrafo del periódico Revolución, del que fuera corresponsal en Nueva York, en 1960, y fundador de la corresponsalía de Prensa Latina y corresponsal fotográfico del periódico Revolución en Naciones Unidas.
También fue corresponsal de guerra en Vietnam y por sus trabajos durante y después del conflicto recibió la Medalla de la Amistad, otorgada por el Consejo de Ministros de ese país.
Junto al Premio Nacional de Artes Plásticas 2025 ostenta el Primer Premio de Fotografía Deportiva, Reus, España (1970); y el Premio Asahi Shimbun International Photographic Salon, Tokio, Japón.
Es miembro fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) y de la Upec, además de integrar la membresía de honor del Fondo Cubano de la Imagen Fotográfica (Fcif).
La exposición en la Upec forma parte de las celebraciones por el Día de la Prensa Cubana y constituye un agasajo al creador, calificado por el ensayista cubano Rafael Acosta de Arriba como un testigo de su tiempo, quien “pertenece a un selecto grupo de fotógrafos (más allá de aquel grupo extraordinario de la épica) que ha contribuido a que la fotografía cubana sea considerada arte”.
“La obra de Salas es un poliédrico, profundo y visceral retrato de Cuba. Su mirada abarcadora, incisiva, inteligente y dueña de una exquisita sensibilidad instruida, ha examinado su entorno con curiosidad y avidez.”