Bailarines de Cuba
La Habana, 8 jul. - Para los noveles integrantes del Ballet Nacional de Cuba, las exigencias artístico-técnicas de la pieza El Quijote, emulan hoy los molinos de viento enfrentados por el ingenioso hidalgo en el icónico texto de Miguel de Cervantes.

 

La temporada, que sube el telón este viernes en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional de la isla, constituye la carta de presentación de jóvenes bailarines, quienes pondrán a prueba su resistencia, talento y dominio de la escena, en la coreografía de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso.

Chavela Riera y Yasiel Hodelín tienen ante sí el reto de llevar al escenario la esencia de una historia de amor, marcada por la cotidianidad de un romance de pueblo, el coqueteo, las maquinaciones, los celos y las demandas estéticas de este clásico del repertorio internacional, basado en la obra de Marius Petipa y la versión de Alexander Gorski.

Para Riera, una de las bailarinas principales que asumirán el rol de Kitri durante la temporada de presentaciones, es el primer ballet completo en tres actos que interpreta, por lo cual «será una experiencia muy bonita y desafiante, porque El Quijote es muy rico artística y técnicamente», confesó en exclusiva a Prensa Latina.

Asimismo, destacó las particularidades de la coreografía presente en el repertorio de la agrupación desde hace más de tres décadas, la cual requiere un «carácter muy fuerte, pues se acerca a la vida cotidiana para narrar el amor que sentimos por alguna persona, los celos, la seducción, pero de una forma teatral».

De igual forma, el solista Hodelín remarcó el desafío de interpretar a Basilio, conectar con su compañera en escena y emular el talento de sus predecesores, que dejaron la varilla bien alta en una pieza trabajada minuciosamente en torno a la legitimidad de las referencias folklóricas y el respeto a la relevancia del personaje central: El Quijote.

«El trabajo ha sido muy fuerte con los maestros, con mi compañera de baile para poder sacarlo todo bien; me he centrado en cuestiones técnicas, los conteos que lleva la obra y me documenté con videos de interpretaciones anteriores», explicó Hodelín.

En tanto Riera agregó que «interpretar este clásico es como un todo, porque exige muchas cosas de carácter y desdoblarse de manera que seas capaz de transmitir en cada movimiento la personalidad de ese personaje y hacerlo lo más natural posible».

Así lo afirmó también la maître del conjunto cubano Consuelo Domínguez, quien apuntó las exigencias de esta propuesta con un elenco de nueva generación, lo cual obligó a ser más cuidadosos porque este ballet es bien demandante.

La pieza, que transcurre al ritmo de las composiciones de Luidwig Minkus, «se distingue por su carácter, que le permite a la bailarina desdoblarse, con mucha frescura en una muchacha pueblerina y al bailarín en un barbero campechano», refirió Domínguez.

Según informó el conjunto, reconocido como Patrimonio Cultural de la Nación, hasta el 17 de julio asumirán los roles protagónicos Valeria Mariaud, primera solista de la Compañía de Danza de México, junto al primer bailarín Dani Hernández, así como las de Anette Delgado, Narciso Medina, Luisa Márquez y Yankiel Vázquez.