De importante suceso cultural califican expertos la exhibición aquí, durante el mes de julio, de 57 reproducciones de igual cantidad de las más famosas pinturas pertenecientes al Museo del Prado.

 

Un padre y su hijo disfrutan reproducciones de famosas pinturas

La muestra descorrió sus imaginarias cortinas el 1 de julio en la galería de arte Pedro Esquerré y en los portales de la Plaza de la Vigía, ambas aledañas al sitio fundacional de esta tricentenaria urbe, distante 100 kilómetros al este de La Habana.

Buena cantidad de pobladores de esta urbe y de turistas, muchos de ellos vacacionistas del cercano balneario de Varadero, admiran una parte del patrimonio artístico de la afamada institución ibérica, que abrió sus puertas al público el 19 de noviembre de 1819.

Las obras están impresas en un material de celuloide, un soporte de alta calidad, resistente a las inclemencias del sol, viento y agua, para poder mostrarse en la vía pública, y permite apreciar piezas de grandes pintores españoles, italianos, flamencos, y de otras escuelas.

Entre ellos figuran Rubens, Durero, Rembrandt, El Bosco, Sorolla, Caravaggio, Goya, Tintoretto y Velázquez, y obras como La maja desnuda, Las meninas, El triunfo de Baco, Saturno devorando un hijo, Las tres gracias, Judit en el banquete, y La adoración de los pastores.

Como parte del programa por la exposición, las autoridades culturales de la localidad concibieron una presentación de videos educativos del Museo del Prado, conciertos de música barroca, y la presentación de la película Goya.

También conversatorios sobre José Martí y la pintura española; la obra del español Diego Velázquez, la pintura española en la colección del Museo del Prado, y acerca de la influencia de Durero en el arte del pintor cubano William Hernández Silva.

"La exposición es un hecho cultural trascendental acorde con la condición de Atenas de Cuba de la urbe matancera, cuyos habitantes brindan respeto ante esta representación de arte universal", destacó Leonel Pérez Orozco, conservador de la villa.

Esta exhibición comenzó su periplo en Cuba por la capital de la isla y continuará, tras su estancia en Matanzas, por otras ciudades patrimoniales de la mayor de las Antillas como Trinidad, Camagüey, Santiago de Cuba y Bayamo.

Desde el 2015, el proyecto itinerante del Museo del Prado visitó Tegucigalpa, Ciudad de Guatemala, y San Salvador, y en el 2016 tiene previsto estancias en Asunción, Lima y La Paz.