A las 18:00:34 horas UTC del 8 de junio de 2026, ocurrió un evento sísmico inusual e inesperado, con epicentro en las coordenadas 23.660ºN y -84.629ºW.Primero después de 1098 días de reposo. Este evento de Magnitud Mz6.2, liberó trenes de ondas elásticas que estremecieron edificios altos en el Sur de La Florida, Cancún, y en Cuba: Isla de la Juventud, Pinar del Río, Artemisa, La Habana, Mayabeque y Matanzas.No se han reportado afectaciones considerables.

Desde que se sintieron en el occidente de Cuba las sacudidas provocadaspor el terremoto del 8/06/2026, comenzaron los reportes “rápidos” en las redes sociales, que pueden agruparse en dos:

1. Los que ofrecieron información importante sobre cómo se percibió en cada localidad, y

2. Los que reprodujeron de inmediato noticias tomadas de redes sociales y periódicos con versiones digitales.

3. Los que se aprovechan, como ocurrió en varias ocasiones después de los terremotos fuertes registrados recientemente en Baracoa Pilón e Imías, que algunos corrieron la voz entre los pobladores de que venía otro terremoto fuerte o un tsunami, promoviendo el caos y el miedo.

Las personas del grupo 1, que informaron sobre la reacción de la población en su localidad, y los daños ocurridos, contribuyeron con una información útil que, además, es aconsejable reportar al CENAIS.Esta institución utiliza las observaciones de la población y los análisis de sus expertos para estimar la intensidad del sismo (grado de afectación a la infraestructura y las personas); para con esos datos construir los mapas de perceptibilidad, de gran importancia para los desarrolladores y constructores.

En contraste, los de los grupos 2 y 3, se desesperan por publicar cualquier información no verificada, a menudo en un tono exagerado, con la sola finalidad de atraer la atención de los lectores con la “primicia”.Claro que cada cual puede escribir y replicar lo que desee, sin embargo, es recomendable ser más selectivos a la hora de consumir y reenviar despachos con tono de exagerticias (noticias exageradas).

Segundos después de ocurrido el terremoto del 8/06/2026, algunas instituciones respetables colocaron la información de registros automáticos en sus respectivos sitios de internet, y el CENAIS la colocó unos minutos más tarde, para verificar los datos antes de publicarlos.

En este ensayo vamos a facilitar algunas opiniones que pudieran aclarar un poco la naturaleza de este sismo, sobre la base de que compartir el conocimiento es útil, pero promover el miedo y la histeria, es reprochable.

Precisión de los parámetros del sismo

El terremoto en cuestión fue registrado por las estaciones del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS www.cenais.gov.cu) de Cuba, por el Servicio Geológico (USGS) y el EarthScope (Seismological Facility for the Advancement of Geoscience), ambas de los EUA. También fue registrado por numerosas estaciones localizadas en Jamaica, Santo Domingo, Puerto Rico y otros lugares del mundo.

Cada sismo se caracteriza por su Magnitud (1)Profundidad del FocoCoordenadas del epicentro, y mecanismo de la ruptura.Todos estos valores se calculan mediante algoritmos desarrollados por los sismólogos, pero la precisión de los resultados depende de la cantidad de registros obtenidos, sobre todo, de sismómetros situados en posiciones adecuadas, lo que varía con cada evento.

Por eso hay que enfatizar que la mayoría de los datos que se ofrecen pocos minutos después de ocurrido un terremoto, son obtenidos a partir de programas de procesamiento automático.Por ejemplo, para este sismo se han ofrecido diferentes valores de Magnitud como USGS 6,1 y CENAIS 6,2. La profundidad del foco se estimó en 20 km por CENAIS y 26 km por SAGE/USGS.La hora en que ocurrió es, de acuerdo a USGS/SAGE 18:00:27 UTC y según el CENAIS 18:00:34 UTC.  También hay diferencias en las coordenadas de ubicación del epicentro, según el CENAIS 23.660o-84.63oW, según USGS 22.8009N 85.1393W, y según SAGE 22.79N -85.15°W.  Sin embargo, se debe enfatizar que estas diferencias no son significativas, pero demuestran que para obtener valores adecuados, se requiere la participación de especialistas que analizan los registros y vuelven a realizar los cálculos, seleccionando los sismómetros más adecuados de acuerdo a la ubicación del terremoto. 

Así se obtienen parámetros confiables que se archivan en las bases de datos permanentes.No hay programa automático ni IA que sustituya a los especialistas. Esta situación tiene dos implicaciones: Los parámetros de cada sismo que se divulgan pocos minutos después del evento, tienen alguna imprecisión, que puede ser corregida si se requiere.Por lo tanto, no se puede confiar en las informaciones que divulgan fuentes no calificadas, que carecen de criterio para seleccionar la fuente más adecuada.

Sismicidad en el estrecho de Yucatán

El evento del pasado 8 de junio, y aquellos registrados previamente (Figura 1), tienen sus epicentros localizados en el Canal o Estrecho de Yucatán, dentro de la Placa Norteamericana. La dispersión de focos de los sismos históricos se debe en parte a la imprecisión del registro más antiguo, pero demuestra que esos sismos no están vinculados a una sola fractura, sino a una variedad de ellas orientadas en distintas direcciones, también al hecho de que en ocasiones fueron registrados por una sola estación.

Esta sismicidad denominada intraplaca, desarrollada en el interior de la Placa Norteamericana, se ha desarrollado en un entorno donde se conocen una variedad de fracturas de la corteza terrestre, tanto antiguas como recientes, que se activan debido a que todo el planeta está sometido a esfuerzos provocados por la acción de la gravedad, las mareas terrestres, los desplazamientos de las placas, y otros procesos que se desarrollan en el interior del manto terrestre.

Decir que un sismo es de intraplaca, pudiera generar un error de apreciación, pues, aunque los terremotos más frecuentes y destructivos ocurren a lo largo y en el entorno de los límites activos entre placas, no por eso se puede pensar que en las áreas del interior de una placa no hay peligro. Hay que enfatizar que en las placas, lejos de sus límites, la ocurrencia de sismos singulares destructivos en cualquier escenario geográfico, pueden estar asociados con alguna falla activa o con un volcán.

 

Figura 1. Mapa esquemático donde se muestran los epicentros de los sismos registrados al oeste de la coordenada -83oW, según los registros de sismos históricos del CENAIS (Base Google Map).

Peligro sísmico

Los registros históricos permiten afirmar que algunos sismos muy dañinos, con magnitudes entre 5.0 y 8.0, se han detectado en el territorio de Cuba, aunque su peligrosidad depende no sólo de la magnitud y cercanía al foco, sino, sobre todo, de la vulnerabilidad de la infraestructura construida. Al respecto es importante destacar que la amenaza derivada de los terremotos incluye aquellos cuyos epicentros puedan estar situados a muchos kilómetros de distancia de nuestras costas, sobre todo si son de magnitud mayor de 6.

Las ondas elásticas generadas por estos sismos pueden provocar oscilaciones en los edificios altos, vibraciones de las paredes, caída y desplazamiento de objetos, y en extremo, derrumbes parciales o totales. Ejemplo de ello es el terremoto ocurrido en Haití 2010, que provocó oscilaciones en algunos edificios altos de Bayamo, y el de Islas Caimán 2020, que fue perceptible en toda la extensión de la isla de Cuba. Ahora se debe añadir el sismo que nos ocupa, ocurrido a más de 100 km al NW de la isla, que fue perceptible en todo el occidente del territorio nacional.

El territorio cubano ha sido divido en tres regiones, de acuerdo al peligro sísmico: Oriental, Central y Occidental. La (Pinar del Río, Artemisa, La Habana, Mayabeque, Matanzas e Isla de la Juventud)(2) actividad sísmica histórica mucho menor que el resto del país, pero no por eso está exenta de peligrosidad.Al respecto, se destaca que desde el 11 de junio del año 2023, esta región se mantuvo en calma sísmica, pues ningún evento se presentó dentro de este territorio.Al respecto se debe reiterar que “la ausencia de actividad sísmica en esta región puede significar que se esté acumulando energía en el subsuelo, la cual puede llegar al punto de provocar un terremoto de gran magnitud, en cualquier tiempo futuro”. Ese vaticinio de Arango-Arias e Iturralde-Vinent(2)se cumplió parcialmente con el terremoto del pasado 8 de junio, de Mw6.2, que afortunadamente apenas provocó daños. Sin embargo, el epicentro de este sismo no está ubicado dentro del territorio nacional, de modo que desde este punto de vista, continúa en calma sísmica.

En definitiva, es necesario resaltar que el territorio cubano es una zona sismo activa, con distintos niveles de peligrosidad, de modo que la posibilidad de ocurrencia de terremotos ha de tenerse en cuenta al diseñar las construcciones, en especial, los edificios altos, las escuelas y los hospitales.

Con respecto al peligro sísmico, no se puede dejar de considerar la posibilidad de que un sismo localizado entre Cuba y La Florida, pueda dar lugar a un desastre tecnológico en el país o en territorios cercanos.Un punto caliente es la Planta Electro-Nuclear Turkey Point, situada al sur de la ciudad de Miami, desde donde soplan los vientos del norte, sobre todo durante el invierno, pudiendo dispersar la radioactividad.

Algunos hechos para recordar

  1. El terremoto del pasado 8 de junio de 2026 tuvo su epicentro localizado fuera del territorio nacional, pero no obstante, afectó la región occidental hasta Matanzas, incluyendo la Isla de la Juventud.
  2. Desde hace 3 años, durante 1098 días (11 junio 2023 - 8 junio 2026), no ha ocurrido un terremoto cuyo epicentro haya estado localizado en el occidente del territorio cubano. Esta situación se mantiene.
  3. San Cristóbal y Artemisa sufrieron daños en algunas instalaciones a consecuencia del terremoto de 5.1 de magnitud ocurrido el 29 de junio de 2021.
  4. El terremoto más dañino de Cuba occidental ocurrió el 23 de enero de 1881, provocando gran destrucción en San Cristóbal, Candelaria y su entorno, su intensidad máxima (nivel de destrucción)  se ha estimado en VIII grados de la escala MSK.
  5. La ocurrencia de un terremoto de magnitud 6.2 a poco más de 100 kilómetros al WNW de Mantua, que se percibió en todo el occidente cubano, es un llamado a enfatizar la necesidad de tomar medidas sismo resistentes en todas las edificaciones, sobre todo en instalaciones esenciales como hospitales, escuelas y otras que se construyan en Cuba, de acuerdo a las recomendaciones de la Norma Sísmica Cubana NC 46:2017.

NOTAS

  1.  En la actualidad está en desuso la escala Richter de magnitudes de los sismos.  Hoy se utiliza la Magnitud de Momento (Mw) que refleja la energía total liberada, llamada «momento sísmico».
  2. Arango-Arias, E., Iturralde-Vinent, M.A. 2026. Valoración de la actividad sísmica en Cuba hasta 2025 (+ Fotos) . Cubadebate 26/2/26, 08:45h.