En Cuba ocurren durante todo el año las tormentas eléctricas atmosféricas caracterizadas por las descargas de “rayos”, a partir de generarse un elevado campo electrostático atmosférico, afirmó Neobil Vega Batista, Máster en Ciencias y jefe del Departamento de Desarrollo Instrumental y Tecnológico, del Instituto de Geofísica y Astronomía (IGA).

   Más conocida por las siglas de TEA, están asociadas  a eventos meteorológicos como ciclones tropicales, tormentas locales severas, sistemas frontales, frentes fríos, líneas de turbonada o de tormentas, baja extra tropical, tornados y lluvias no relacionadas con ciclones tropicales, explicó en exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias.

  Añadió que los estudios del Instituto de Meteorología demuestran su mayor presencia durante en los meses de junio a octubre, vinculadas a la temporada lluviosa, aunque este periodo es el de mayores afectaciones, principalmente en pérdidas de vidas humanas, daños en la infra estructura y equipos eléctricos.  

   Advirtió que constituyen una amenaza a 20 kms. del área de nublados, en dependencia del fenómeno hidrometeoro lógico y su desarrollo se evidencia en las zonas costeras o en el interior del archipiélago, con una duración de hasta 6 horas. 

   Mencionó que, por pérdida de vidas humanas, en varias publicaciones se destaca que las estadísticas de Salud pública desde 1987 hasta 2023 registran 1892 decesos, con un promedio anual de 51. 

    La mayor cifra en 1996, con el fallecimiento de 91 personas y la menor cantidad en el 2020 con 17, a pesar que ese año hubo en el país la etapa inicial de las afectaciones por la COVID 19, cuando se  limitaron al máximo las actividades económicas y sociales, recordó. 

   Puntualizó que en el análisis por grupo de edades  existe una marcada cantidad en el grupo entre 25 y 59 años con el 60 % de los casos y 139 niños menores de 15 años, mientras que en el caso de territorios, sobresalen las provincias orientales y en los municipios Las Tunas (41), Bayamo (39) y San Luis, en Santiago de Cuba, (37).

  Según el experto del IGA, las afectaciones económicas se identifican principalmente en las redes eléctricas con daños a transformadores, en la info-comunicaciones en pizarras telefónicas, servidores, routers y computadoras; en el abasto de agua, daño a bombas sumergibles; en las actividades al aire libre como la agricultura, la construcción, la minería y el turismo, con la paralización de actividades 

   En comparación con ciclones tropicales, de 2000 hasta  2014 la nación recibió el impacto directo o indirectamente de 28 ciclones tropicales (10 tormentas y 18 huracanes, 8 de ellos de gran intensidad, que ocasionaron 56 personas fallecidas y pérdidas calculadas en más de 25 mil millones de dólares, a pesar de las medidas adoptadas por el Sistema de Defensa Civil.