Los días 27 y 28 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas volverá a votar el proyecto de resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”. Llega en un año particularmente duro. Al bloqueo de más de seis décadas se sumó un cerco energético que intercepta buques con combustible, nuevas sanciones financieras que alcanzan incluso al sector privado cubano y una campaña de Washington que presenta a la isla como una “amenaza” para su seguridad.

¿Cómo se habló de todo esto en las redes sociales y en los medios digitales durante el último mes? Para responderlo, el Observatorio de Medios de Cubadebate analizó la conversación digital internacional entre el 20 de septiembre y el 19 de octubre de 2026: 57.299 publicaciones en español e inglés sobre el bloqueo y otras 1.818 publicaciones de 280 cuentas de referencia de medios, instituciones y periodistas de América Latina, Estados Unidos, Europa y Asia.

El hallazgo principal es claro: la denuncia cubana del bloqueo dominó la conversación, sostuvo una tesis coherente durante todo el mes y fue adoptada por voces que no son cubanas ni oficiales.

Los mensajes contrarios a la posición de Cuba fueron pocos, cambiaron de argumento según los acontecimientos y, en su gran mayoría, no se atrevieron a defender el bloqueo de manera explícita.

7 de 10 mensajes denuncian el bloqueo

De las 57.299 publicaciones analizadas, 41.334 (72,1%) denuncian el bloqueo o reproducen la posición cubana. El 23% son contenidos informativos que no toman posición y apenas el 4,3% (2.480 publicaciones) se opone a la posición de Cuba.

Conviene mirar más de cerca ese 4,3%. Al analizar los mensajes contrarios uno por uno, aparece un dato revelador: solo 99 publicaciones en todo el mes (el 0,2% del total) defienden abiertamente las medidas de Washington.

La mitad de los mensajes contrarios discute la denuncia cubana —dice que el bloqueo “es una excusa” o que “no existe”— y casi la otra mitad critica al Gobierno cubano sin decir una palabra sobre el bloqueo. Dicho de otro modo: en la conversación pública, el bloqueo casi no tiene quien lo defienda.

Posición en la conversación Publicaciones %
Reproduce o respalda la denuncia cubana 41.334 72,1%
Informa sin tomar posición 13.184 23,0%
Cuestiona la denuncia (“el bloqueo es una excusa”) 1.254 2,2%
Critica al Gobierno cubano sin hablar del bloqueo 1.127 2,0%
Respalda explícitamente las medidas de EE.UU. 99 0,2%
Ambigua o no clasificable 301 0,5%

Difundir no es lo mismo que convencer

Para entender una conversación digital no alcanza con contar cuántos mensajes hay. Hace falta distinguir dos cosas. La potencia comunicacional es la capacidad de hacer circular un mensaje: cuántas veces se publica, cuántas personas lo ven, cuánto se comparte. La resonancia social es otra cosa: es cuánto ese mensaje es tomado, discutido y reformulado por personas que escriben con sus propias palabras.

En potencia, la denuncia gana con amplitud. Tuvo 16,7 veces más publicaciones que la narrativa contraria, 18.963 autores distintos frente a 1.197, presencia en 173 países frente a 66 y casi 11 veces más interacciones (959.431 frente a 87.942).

Gráfico 2. La fila superior izquierda muestra volumen; el resto, indicadores de participación por publicación.

Los indicadores de resonancia cuentan una historia más matizada. El 70% de los mensajes de denuncia son reproducciones —retuits o republicaciones de un texto ajeno—: cada mensaje original de denuncia se reprodujo, en promedio, 3,3 veces. En cambio, el 76% de los mensajes contrarios son textos o comentarios escritos por unos pocos autores.

En las cuentas de referencia se ve lo mismo desde otro ángulo. La denuncia se comparte: 69 veces por publicación, frente a 26 de los mensajes contrarios. Los mensajes contrarios, en cambio, se comentan más (101 comentarios por publicación, frente a 46). Unos circulan; los otros abren discusión.

Una denuncia que ya no es solo cubana

Uno de los hallazgos más significativos del estudio es quiénes sostienen y amplifican la denuncia. El 63,5% de las reproducciones de mensajes contra el bloqueo amplifica voces que no son de las instituciones cubanas: usuarios de todo el mundo, periodistas y académicos, gobiernos y dirigentes de otros países y legisladores de los propios Estados Unidos.

Gráfico 3. ¿A quién se reproduce cuando se denuncia el bloqueo?

El canciller Bruno Rodríguez Parrilla fue la voz más reproducida del mes (3.344 reproducciones en 77 países), seguido por la Cancillería cubana (2.223). La tercera voz más amplificada fue la del congresista estadounidense Jim McGovern, que el 8 de octubre escribió: “Un bloqueo naval es un acto de guerra. Provocar la hambruna de una población civil es un crimen de guerra”. Su mensaje se reprodujo 1.866 veces en 68 países, sobre todo en Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia.

También tuvieron un peso decisivo la posición de China en la Asamblea General, que reclamó a Washington levantar “de inmediato” el bloqueo y las sanciones (38.549 interacciones), las intervenciones de Lula da Silva y Yamandú Orsi, y la de la dirigente española Irene Montero —“Cuba exporta solidaridad, envía médicos en cada crisis humanitaria”—, difundida por la Cancillería cubana el 13 de octubre: con 53.443 interacciones, fue la publicación más comentada, compartida y reaccionada del período.

En inglés, la conversación es todavía más elocuente: el 71% de los mensajes en ese idioma denuncia el bloqueo, y solo el 12% de sus reproducciones proviene de fuentes institucionales cubanas. La denuncia en inglés la sostienen sobre todo legisladores, periodistas, organizaciones de paz y usuarios estadounidenses.

Washington pone los hechos, pero no logra imponer su relato

Las medidas del Gobierno de Estados Unidos marcaron la agenda: las nuevas sanciones financieras vigentes desde el 30 de septiembre, la interceptación de buques con combustible anunciada el 2 de octubre, las 90 cargas de biodiésel retenidas, la suspensión de los envíos de Pemex y la sanción al Banco Internacional de Comercio (BICSA) el 15 de octubre. Entre el 1 y el 12 de octubre, las medidas de Washington ocuparon el 28% de toda la conversación.

Pero la voz oficial estadounidense casi no circula. Sus cuentas institucionales aparecen como emisoras en apenas cuatro publicaciones del mes, y sus frases circulan sobre todo como objeto de crítica: el 77% de las menciones al secretario de Estado Marco Rubio aparece en mensajes que denuncian el bloqueo, al igual que el 81% de las menciones a Cuba como “estado fallido”, la expresión que usó el presidente Trump ante la Asamblea General el 22 de septiembre. La lectura que se impuso fue otra: Cuba no es un estado fallido, es un estado bloqueado.

Gráfico 4. Publicaciones por día. Cada panel tiene su propia escala: la denuncia se mide en miles y los mensajes contrarios, en cientos.

El día de mayor actividad de todo el mes fue el 8 de octubre, con 3.924 mensajes de denuncia. Ese día circularon juntas la frase de McGovern y una declaración de Rubio que los usuarios desmontaron por su cuenta: “Nunca violaríamos la soberanía de ningún país”, dicha mientras su gobierno interceptaba buques en aguas internacionales. Ese contraste se publicó 1.324 veces en inglés y otras 152 en español.

Coherencia: una tesis firme frente a argumentos que cambian

La denuncia se organizó en torno a una idea central, resumida en la consigna #CubaNoEsUnaAmenaza / #CubaIsNotAThreat: 18.678 publicaciones de 7.167 autores en 125 países.

A partir de ella se desplegaron argumentos que se sostuvieron todas las semanas: la refutación de la supuesta amenaza (presente en el 46% de los mensajes de denuncia), el castigo colectivo contra la población (33%), el cerco energético (26%), la votación y el respaldo internacional (25%) y la defensa de la soberanía y el derecho internacional (19%). El 85% de los mensajes de denuncia contiene al menos uno de esos argumentos, y cada nuevo hecho —una interceptación, una sanción, un apagón— se leyó como confirmación de la misma tesis.

La narrativa contraria, en cambio, no tiene una consigna común y sus argumentos suben y bajan según el episodio del día: el comercio con Estados Unidos, la visita del jefe de la misión estadounidense, Mike Hammer, a una vivienda en Alamar, las acusaciones sobre Irán. Y cae en contradicciones evidentes: afirma que “el bloqueo no existe” y, al mismo tiempo, celebra que Washington “cierra el cerco financiero” o pide a Trump que “termine el trabajo”.

Lo que dice Washington Lo que muestran los hechos y la conversación
“Nunca violaríamos la soberanía de ningún país” (Marco Rubio) Interceptación de buques con combustible rumbo a Cuba en aguas internacionales (2 y 7 de octubre). Contraste publicado 1.476 veces.
Las sanciones buscan apoyar a la sociedad civil y al sector privado Las medidas vigentes desde el 30 de septiembre alcanzan a mipymes y emprendedores. Hasta lectores de medios cubanos CR lo señalan: “el bloqueo era contra el gobierno y los militares, no contra la propiedad privada”.
Cuba es un “estado fallido” (Donald Trump, 22 de septiembre) Lo dice mientras su gobierno impide la llegada de combustible a la isla. El 81% de las menciones a la frase aparece en mensajes que la refutan.
Cuba es una “amenaza” para EE.UU. Según una encuesta Economist/YouGov, solo el 17% de los estadounidenses apoya usar la fuerza militar para “tomar el control de Cuba”.

Un ejemplo muestra cuál es la manera más eficaz de responder. La narrativa hostil a Cuba difundió como prueba de que “no hay bloqueo” que Estados Unidos exportó a Cuba 674 millones de dólares entre enero y julio de 2026. La respuesta más sólida no negó la cifra, la explicó: “Los datos son correctos. La conclusión, no”. Ese comercio existe porque las propias normas estadounidenses lo autorizan bajo condiciones —como el pago por adelantado— y circula en un solo sentido: en esos mismos siete meses, Estados Unidos solo compró a Cuba medio millón de dólares.

De qué se habla: el costo humano en el centro

El bloqueo y las sanciones son el tema común de casi toda la conversación (93%). A su alrededor, los asuntos que más se discutieron fueron las consecuencias humanitarias y económicas para la población cubana (30%), la crisis energética y el combustible (26%), la votación y las posiciones diplomáticas (22%), las medidas recientes de Washington (20%) y la soberanía y el derecho internacional (17%).

Gráfico 5. Una misma publicación puede tratar más de un tema.

El gráfico enseña algo importante. Ambas narrativas hablan del costo humano, la energía, la ONU y la salud con pesos parecidos: se habla de lo mismo, pero se atribuyen las responsabilidades de manera opuesta. La soberanía y el derecho internacional son un terreno casi exclusivo de la denuncia (20% frente a 4%). La narrativa contraria, en cambio, se refugia en dos temas propios: la retórica de los derechos humanos y la economía interna de Cuba, presentes en uno de cada tres de sus mensajes.

La vida cotidiana, terreno en disputa

Para saber qué argumentos hacen suyos las personas comunes, el estudio separó los mensajes escritos por usuarios individuales con sus propias palabras, sin contar las republicaciones: 7.736 de denuncia, de 96 países, y 1.513 contrarios, de 47 países.

Gráfico 6. Qué contienen los mensajes escritos por usuarios individuales, sin contar republicaciones.

Los usuarios que denuncian el bloqueo escriben sobre todo desde la empatía y la solidaridad (25% de sus mensajes): “Un extraordinario esfuerzo hace nuestra gente por cuidar de la primera infancia bajo las duras condiciones del bloqueo”. Fuera de Cuba, cada comunidad se apropia de la denuncia desde su propia experiencia: en Estados Unidos, desde las libertades civiles y el rechazo a la guerra; en América Latina, desde la soberanía; en Europa, desde la extraterritorialidad que golpea a sus propias empresas, como cuando una firma de Terrassa se negó a vender un producto sanitario para Cuba por temor a las sanciones.

Los mensajes contrarios abordan la vida cotidiana con el doble de frecuencia: apagones, agua, comida (32% frente a 16%). El apagón y la escasez los sufre todo el pueblo; lo que se disputa es a quién se le atribuye la responsabilidad. Ahí, la narrativa contraria intenta borrar el bloqueo de la explicación y cargarlo todo a la gestión interna. Es el terreno donde la denuncia tiene más verdad para contar y donde todavía tiene espacio para crecer.

Hay, sin embargo, un dato alentador. Incluso en las páginas de Facebook de los medios anticubanos —con sede en Florida y otros puntos del exterior—, los comentarios de lectores que denuncian el bloqueo duplican a los que lo niegan (32% frente a 16%).

Gráfico 7. Posición de 5.802 comentarios de lectores en páginas públicas de Facebook.

Las palabras no son inocentes

Cada narrativa tiene su vocabulario, y elegir una palabra es elegir una interpretación. “Bloqueo” es el término común en español. Pero “embargo”, la palabra con la que Washington suaviza su política, aparece en el 22% de los mensajes contrarios y solo en el 3% de los de denuncia. “Régimen” marca al 38% de los mensajes contrarios. “Castigo colectivo”, “genocida” y “soberanía”, en cambio, pertenecen casi solo a la denuncia.

Gráfico 8. “Amenaza / threat” no incluye las etiquetas.

En inglés, la diferencia entre “blockade” y “embargo” tiene un peso jurídico particular: un blockade es una medida de fuerza y, aplicado por mar, un acto de guerra. Por eso, cuando legisladores y medios estadounidenses empezaron a hablar de naval blockade para describir las interceptaciones de buques, el propio vocabulario dio la razón a la denuncia cubana. La expresión collective punishment (castigo colectivo) apareció en 1.066 publicaciones, casi todas de denuncia de la política de Washington.

Rumbo a la votación: la denuncia gana terreno

En la última semana analizada, del 13 al 19 de octubre, la conversación se volcó hacia la votación y hacia el costo humano del bloqueo, y se alejó de los temas que favorecen a la narrativa contraria.

Indicador 1 al 12 oct 13 al 19 oct
Mensajes de denuncia del bloqueo 72,0% 75,0%
Mensajes contrarios a la posición cubana 3,7% 3,3%
Menciones directas a la ONU o a la votación 4,9% 17,1%
Consecuencias humanitarias 31,3% 34,5%
Salud, medicamentos y alimentación 14,0% 17,4%
Solidaridad internacional y movilizaciones 10,5% 15,1%
Medidas recientes de Washington 28,0% 10,4%
Derechos humanos y libertades 5,5% 3,9%

Marcaron el tramo final la intervención de Irene Montero, el mensaje del presidente Miguel Díaz-Canel del 15 de octubre —“La crueldad del castigo colectivo que EE.UU. aplica al pueblo de Cuba es tan injustificable que, a las puertas de una nueva votación en la ONU (…) presiona desesperadamente”—, la convocatoria a una manifestación contra el bloqueo en Miami y los llamados desde Vietnam a enviar mensajes de aliento al pueblo cubano. La sanción a BICSA por vínculos con Irán, según Washington, anunciada ese mismo 15 de octubre, no logró instalar el tema de la “seguridad”: en esa semana bajó al 3% de la conversación.

Conclusiones

La denuncia del bloqueo llega a la votación en la ONU con su mayor presencia relativa del período analizado: mantiene una línea argumental consistente durante las cuatro semanas, registra publicaciones procedentes de 173 países y ha conseguido situar nuevamente el costo humano del bloqueo y el debate en la Asamblea General en el centro de la conversación. La posición de Washington, en cambio, encuentra un respaldo explícito muy limitado en la muestra: durante todo el mes, solo 99 publicaciones defendieron abiertamente sus medidas.

El estudio muestra que la denuncia del bloqueo ha conseguido una difusión muy superior a la de los mensajes contrarios y que sus argumentos son reproducidos también por voces ajenas a las instituciones cubanas. Cuando Washington invoca la soberanía mientras intercepta buques, o declara su intención de apoyar al sector privado mientras adopta medidas que lo afectan, numerosos usuarios —incluidos estadounidenses— señalan esas contradicciones.

Pero el análisis también deja una tarea pendiente. La denuncia circula fundamentalmente mediante republicaciones, mientras que los mensajes contrarios, aunque minoritarios, recurren con mayor frecuencia a contenidos originales y a experiencias de la vida cotidiana. El próximo paso es fortalecer una comunicación en primera persona: con testimonios de quienes viven los apagones, las dificultades para recibir atención médica o la escasez de medicamentos; con datos verificables que permitan explicar las consecuencias concretas de las sanciones y restricciones; y con las voces internacionales que ya contribuyen a llevar la denuncia del bloqueo a públicos diversos.

Cuba llega a las jornadas del 27 y 28 de octubre con un amplio predominio de su denuncia en la conversación digital analizada. El desafío es transformar esa capacidad de difusión en una participación más diversa, con argumentos propios, experiencias concretas y nuevas voces capaces de ampliar el alcance de la denuncia.

Nota metodológicaSe integraron los datos de dos plataformas independientes de escucha social. La primera recogió 57.299 publicaciones en X, Facebook (incluidos los comentarios en páginas públicas), Instagram, YouTube, TikTok, portales de noticias y blogs que mencionaron “bloqueo” (en español) o “blockade” (en inglés) en relación con Cuba, entre el 20 de septiembre y el 19 de octubre de 2026, una vez eliminados los duplicados y las menciones sin relación con Cuba. La segunda registró 1.818 publicaciones de 280 cuentas de referencia de medios, instituciones y periodistas, con sus acciones y visualizaciones. Cada mensaje se clasificó por posición, tema, argumento, vocabulario y tipo de emisor, combinando diccionarios de expresiones, la identificación de emisores conocidos y la lectura manual de los 400 textos más difundidos (42% del volumen) y de una muestra aleatoria de control.