Baloncesto

Me atrevo a decir que muy pocos pensaban que Cuba podría derrotar a Estados Unidos en esta primera ventana eliminatoria de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) para la Copa América de 2025.

El único triunfo de un quinteto cubano ante uno estadounidense databa de los Juegos Panamericanos de Cali 1971, y este domingo se repitió en la Ciudad Deportiva, a la que incluso le faltó público, quizás por el inhabitual horario vespertino del choque.

Se vio el pasado jueves que el elenco norteño no era de los mejores presentados en eventos internacionales, pero en estas últimas cinco décadas tuvimos delante todo tipo de conjuntos, y nuestras nóminas eran incluso mejores que la actual.

Por tanto, lo que acaba de ocurrir es sencillamente histórico, aumentado en grado superlativo porque la nómina antillana estuvo incompleta (10 de 12 posibles), y porque fue una verdadera paliza, cimentada desde el mismo primer cuarto, cuando se fueron a descansar con 16 puntos de ventaja.

Si ya con solamente siete elementos, o sea, dos cambios nada más, en Florida se dio batalla hasta que el físico pasó factura, se presagiaba más complicada la tarea para los visitantes, pero creo que nadie dudó que se llevarían la victoria, aunque fuera con marcador estrecho.

Sin embargo, tras ese arranque que pudo sorprender los pupilos del director técnico Onel Planas no sacaron le pie del acelerador y tras ver reducida la diferencia a solo nueve cartones al cierre de la primera mitad, concluyeron el tercer cuarto con 20 encima, hasta el definitivo 81-67.

Evidente fue el aporte de los recién llegados Howard Saint Roos y Reynaldo García, que se integraron como si hubieran jugado junto a estos compañeros toda la vida.

Recordemos que Saint Roos tuvo problemas con su pasaporte y no jugó en suelo estadounidense el jueves, pero en La Habana fue todo un muro en defensa, su especialidad, y en la conducción del juego.

García sí estuvo en el estreno, y luego de un comienzo algo nervioso terminó siendo el máximo anotador de aquel encuentro, con 19 tantos.

Los otros dos que tampoco jugaron en el debut, Marcos Chacón y Pedro Bombino, tuvieron doble dígito (11 y 19, respectivamente) y demostraron con creces el crecimiento que consiguieron en la Liga argentina.

Si esta actuación se dio sin otros dos baloncestistas fundamentales como Karel Guzmán y Yoanki Mencía, habituales en nuestras convocatorias recientes, cuando estén todos el desempeño colectivo debe ser mucho mejor, sin lanzar campanas al vuelo.

A diferencia del primer día, probablemente también por tener menos hombres frescos disponibles, esta vez se defendió con mayor efectividad el perímetro, que sigue siendo la asignatura pendiente en el orden ofensivo.

En cambio, la superación fue ostensible en los tiros libres, con promedio superior al 85 por ciento, que no recuerdo ni en los mejores tiempos del baloncesto masculino cubano. Como siempre se dice, estos son puntos aparentemente superfluos que van sumando y se echan a ver luego cuando se pierde de manera estrecha.

En el horizonte están los choques ante Puerto Rico y Bahamas en esta llave D, pero eso será en noviembre. De momento se nos permite soñar.