
La Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (Actaf) y el Servicio Estatal Forestal (SEF) en La Habana convocan al Concurso de Arte Plástica y Literatura Mi Programa Verde 2026.
Inspirado en el lema de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura 2026: Bosques y economías, la iniciativa invita a niñas, niños, adolescentes y jóvenes a expresar, mediante la literatura y las artes plásticas, la relevancia de los bosques como fuente de vida, biodiversidad y prosperidad económica.
El certamen contempla las categorías de literatura: cuento, poesía y relato breve; y artes plásticas: dibujo, pintura, cartel y fotografía artística, en las que pueden intervenir niñas y niños de 8 a 12 años, adolescentes de 13- 17 y jóvenes de 18 a 25, de acuerdo con los términos del llamamiento.
Las obras concursantes serán desde el 21 de marzo y el primero de junio de 2026, el jurado lo integrarán especialistas en literatura, artes plásticas, educación ambiental, economía forestal y equidad de género, y la premiación tendrá lugar el 21 de ese mismo mes, como parte de las actividades por el Día del Trabajador Forestal.
Deben entregarse en formato físico o digital, ser originales e inéditas y cada participante podrá presentar hasta dos trabajos, imbuidos en el lema Bosques y economías.
Deben incluir los datos personales del autor: nombre y apellidos, dirección particular y centro laboral o de estudios y su entrega será en las delegaciones municipales de la agricultura.
Los ganadores recibirán reconocimiento oficial del SEF y Actaf, sus materiales serán publicados en medios institucionales y participarán en una exposición nacional itinerante.
La fecha en cuestión comenzó a conmemorarse en Cuba desde el 21 de junio de 1975, en coincidencia con el Día del Árbol, el del Trabajador Forestal y el inicio del verano en el hemisferio norte, cuando es promovida una siembra masiva y homenaje a los miembros del Sindicato Nacional de Trabajadores Agropecuarios y Forestales.
Su primera celebración ocurrió el 10 de octubre de 1904, cuando un grupo de patriotas, personalidades y población en general del capitalino barrio de El Vedado se reunieron en la calle Paseo, entre Línea y Calzada, para sembrar una ceiba, en homenaje al alzamiento independentista de Carlos Manuel de Céspedes, que dio inicio en 1868 a la primera guerra por la liberación nacional.