A cada rato me siento como flotando, expresa el primer cosmonauta de América Latina, Arnaldo Tamayo, 30 años después del vuelo que protagonizó al espacio para hacer historia.
El hoy general de brigada y héroe de la República de Cuba, accedió a un intercambio con Prensa Latina a propósito de la proximidad de la efeméride que para él "marcó un importante momento en mi vida" y una de "mis mayores emociones" comparada sólo con "el nacimiento de mis cinco hijos".
Explica que aquella experiencia "no se olvida" y hay ocasiones en que se sorprende en otro viaje imaginario al cosmos, donde llegaron "hasta los 500 kilómetros de altura a una velocidad de 29 mil kilómetros por hora".
El 18 de septiembre de 1980 a las 19:11 horas despegó desde el comódromo de Baikonur, en Kazajastán, la nave Soyuz-38. A bordo iban Tamayo como cosmonauta investigador y el ruso Yuri V. Romanenko, a cargo de la misión.
Ese instante del despegue, tres décadas después aún lo califica de indescriptible y reitera que entonces "el corazón me latió muy fuerte".
Durante el vuelo espacial conjunto soviético-cubano, que se extendió hasta el 26 del propio mes, se realizaron una veintena de experimentos científicos. Tamayo tiene conciencia del aporte que hizo la nación caribeña en este campo.
Además, reconoce la trascendencia de que un país como el nuestro, asediado y bloqueado, pudiera anotarse el mérito histórico de haber sido el primero de Latinoamérica en poner un hombre fuera de la órbita terrestre.
Seleccionado en 1961 para cursar estudios de pilotaje en el extranjero y a su regreso destacado en la base aérea de San Antonio de los Baños, Tamayo sirvió durante 22 años como piloto en la Fuerza Aérea.
Al preguntarle cómo se percibe la tierra desde el espacio, afirma que es, ciertamente, un plantea azul. "Se ve redondo y azul", subraya.
Igualmente comenta que "desde allá se distinguen grandes construcciones del hombre como la Gran Muralla China, autopistas, algunas ciudadesâ��"
El también diputado a la Asamblea Nacional refirió la gran sorpresa que recibió del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, al recibirlo días después del aterrizaje, "cuando regresé a la Patria aquel 10 de octubre de 1980.
"No imaginé que estaría en el aeropuerto esperándome. No imaginé semejante recibimiento", puntualiza el actual jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Ministerio de las Fuerzas Armas Revolucionarias.
Para este hombre, nacido en 1942 en Guantánamo, la provincia más oriental de Cuba, hijo de obreros, circunvalar la Tierra en una nave espacial no estaba siquiera en los límites de sus sueños.